Motoristas polacos se embarcan en The Hope Tour por una causa que les toca el corazón
Tres motoristas emprendieron un increíble viaje para llevar esperanza a pacientes con cáncer y sintieron el espíritu H.O.G. allá donde iban. Esta es su historia de 8552,2 km…
Esta ruta de larga distancia fue más que una simple salida en moto: fue un viaje épico para llevar esperanza a un joven increíblemente valiente, Michał Milczarek, un chico de 15 años de Polonia que ha estado librando su propia guerra silenciosa contra un cruel adversario: el neuroblastoma, un tipo de cáncer que afecta al sistema nervioso. Los miembros del Harley Owners Group® Anna y Adrian Dąbek, junto con su hijo de 12 años, emprendieron la aventura durante 31 días, visitando 16 países diferentes y 24 concesionarios H-D®, todo ello con el fin de recaudar fondos para el tratamiento que salvaría la vida de Michał y demostrar que la buena voluntad realmente puede mover montañas.
En todos los lugares a los que les llevó la gira The Hope Tour (La Ruta de la Esperanza), Anna y Adrian fueron recibidos con los brazos abiertos y encontraron un sentido de comunidad que no se puede medir. “No somos deportistas extremos. No buscamos batir récords mundiales Guinness”, apuntan. “Somos dos profesores y padres apasionados por las motos, con corazones que no pueden permanecer indiferentes. En todos los lugares por los que pasamos, hemos descubierto personas con un gran corazón que nos apoyan en cada kilómetro”.
Esta es su historia.



El inicio
Partimos de Komorniki, en Polonia, una ciudad cuyos habitantes y autoridades locales formaron parte de esta misión desde el principio. Nuestro objetivo era visitar tantos concesionarios y chapters Harley-Davidson® como fuera posible, repartir folletos explicativos, compartir la historia de Michał y conquistar tantos corazones (y donaciones) como pudiéramos.
Partimos con las maletas laterales llenas de folletos, camisetas promocionando la misión y el corazón lleno de esperanza e incertidumbre. Sabíamos que este viaje era mucho más que una simple ruta turística y que era una prueba: para el equipo, los nervios y el clima. No eran vacaciones, era una misión.
Empezamos a compartir fotografías y novedades en nuestra página de Facebook a medida que avanzábamos, solicitando donaciones.
Colinas verdes y corazones de oro
Al pasar por Eslovaquia y Hungría, conocimos a personas que no nos conocían en absoluto, pero que aun así nos preguntaban cómo podían ayudarnos. Luego, en Rumanía, ni siquiera un clima impredecible empañó la amabilidad de la gente, ni la belleza de los Cárpatos. ¡Las carreteras Transfăgărășan y Transalpina son rutas de ensueño para los motoristas!
En Bucarest, tras superar difíciles carreteras de montaña, la Fat Boy® de Anna necesitaba una reparación en los frenos y el equipo de Harley-Davidson Bucarest, al conocer nuestra causa, realizó el servicio de forma totalmente gratuita.
Calidez, especias y generosidad
Al cruzar la frontera, Bulgaria nos recibió con una cálida bienvenida, tanto por parte de la gente como del sol. El mar Negro, unas vistas impresionantes, una comida increíble y unas carreteras impredecibles nos dieron la bienvenida. Luego, en Estambul, Turquía, encontramos la hospitalidad en estado puro.
En el Gran Bazar, un hombre llamado Abdullah nos regaló una bufanda para Michał, sin hacer preguntas. Visitamos dos concesionarios H-D y el taller de TT Custom Choppers, donde conocimos al legendario Tarhan Telli, creador de algunas de las motocicletas personalizadas más singulares del mundo. Su pasión, generosidad y espíritu nos causaron una profunda impresión y es un momento que nunca olvidaremos.


Cielos azules y paz interior
Después del frenético tráfico de Estambul, Grecia fue como un bálsamo para el alma. Cigarras, el mar Egeo, comida increíble y caras sonrientes por todas partes. Necesitábamos este descanso. El cansancio se estaba apoderando de nosotros y la Road King® de Adrian necesitaba una nueva bomba de gasolina, pero el amable equipo del V-Twin Motor Inn de Tesalónica nos puso de nuevo en marcha en un santiamén, a pesar del calor abrasador.
Nuestras fieles Harleys, una Fat Boy de 2001 y una Road King de 2003, funcionaron a la perfección durante todo el viaje.
Salvaje y auténtica
En Albania nos sentimos como exploradores entre imponentes montañas y lagos impresionantes (como el lago Ohrid y el lago Shkodër), salvajes, poderosos y tranquilos. Este país te atrapa. Las sinuosas carreteras, el pescado fresco, la naturaleza virgen y, sobre todo, la increíble amabilidad de todas las personas que conocimos crearon recuerdos inolvidables.
Los Balcanes en su mejor momento
Disfrutamos de un tiempo perfecto y de carreteras emocionantes a través de Montenegro, Bosnia y Herzegovina y Croacia. La costa croata es tan impresionante que es difícil no parar cada pocos kilómetros para hacer fotos. En Bosnia y Herzegovina, vimos algo que nunca olvidaremos… ¡un motorista polaco de barba blanca en una Knucklehead de 1937! Conectamos al instante: ese es el poder de Harley-Davidson. Las motocicletas, ya tengan 20 o 90 años, despiertan asombro, pasión y la sensación de que todo es posible.
Historia, velocidad, belleza
Atravesamos los viñedos de Eslovenia y nos dirigimos hacia el sur, al corazón motorizado de Italia. En el Museo Mille Miglia, pudimos ver lo que significaba antes la competición: carreteras empedradas, una seguridad mínima y solo nervios de acero y motores rugientes.
Desde allí, tomamos el túnel del Mont Blanc hacia Francia y viajamos por Annecy, Dijon y Amiens. Eran lugares llenos de historia, encanto y más compañeros de Harley, que abrieron sus garajes y sus corazones a nuestra causa. Nos reunimos con viejos amigos e hicimos algunos nuevos.



La recta final
En Bélgica, nos reunimos con algunos viejos amigos del H.O.G.® y nos desviamos rápidamente hacia los Países Bajos para hacer una parada en el concesionario Dutch Hills Harley-Davidson. A continuación, nos dirigimos a Thunderbike Harley-Davidson en Hamminkeln, Alemania, donde nos regalaron una gorra y una camiseta para Michał. Al acercarnos al final de nuestro viaje, lo rematamos recorriendo las famosas autopistas alemanas y hicimos una reentrada triunfante a Polonia.
Lágrimas de alegría
De vuelta a casa: hacer la colada, las compras, ponerse al día con los correos electrónicos y, lo más importante, ¡volver a ver a Michał! Junto con su madre, su abuela y su abuelo, le dimos todos los regalos: nuestra camisa con el logo de la gira, la bufanda de Turquía, el genial equipo de Thunderbike y 21 fichas de póquer de los diferentes concesionarios que visitamos por el camino. Su alegría no tenía precio.
¿Qué nos queda? Recuerdos, nuevos amigos en toda Europa y, lo mejor de todo, la certeza de que juntos le dimos a Michał algo más que dinero: le dimos esperanza y la prueba de que no está solo.
Gracias a las personas que hemos conocido a lo largo del camino y a quienes nos han apoyado desde lejos, la recaudación de fondos ha ido creciendo. Pero aún no hemos llegado a nuestro objetivo: Michał sigue necesitando ayuda. Su lucha continúa y nosotros permaneceremos a su lado hasta alcanzar el éxito definitivo. Cualquiera que desee ayudar es más que bienvenido. Podéis encontrar la página de donaciones aquí.
Nuestro viaje nos ha enseñado lecciones de la vida real, que compartimos con nuestro hijo de 12 años, y hemos sentido la hermandad del H.O.G. en todas partes. La gente no nos preguntaba por qué estábamos haciendo la ruta, sino “¿qué podemos hacer?”. Creemos en los finales felices.




















Etiquetas:
¡Lee más historias del Harley Owners Group!
Prepárate para nuestros eventos de 2026
¿Ya has empezado a planificar tus viajes para 2026? ¡Hay muchos rallyes que te esperan por toda Europa! Aquí tienes toda la información.
Gana una Insta360 X5 y un pack para moto
Si te gusta grabar tus salidas en moto, no hay mejor manera de hacerlo… Insta360 sortea tres cámaras
Ya tenemos los resultados del Chapter Challenge 2025
Echa un vistazo a los ganadores del Chapter Challenge 2025 y descubre por qué tu chapter debería participar en este desafío.